IMO Instituto de Microcirugía Ocular

Facoemulsificación con implante de lente intraocular

¿Qué es?

La técnica para operar la catarata se llama facoemulsificación de la catarata y consiste en el uso de ultrasonidos para fragmentar la catarata.
Esta técnica se puede llevar a cabo realizando una incisión de unos tres milímetros, a través de la cual se extrae el contenido opaco del cristalino. El saco que lo envuelve se deja dentro del ojo.

Es frecuente usarlo para colocar en su interior una lente intraocular que sustituya a la lente natural, evitando así la corrección con gafas gruesas.

¿En qué casos se realiza?

El mejor momento para operar una catarata es cuando la disminución de visión provocada por la catarata interfiere en las actividades cotidianas del paciente. Antiguamente las cataratas no se operaban hasta que el paciente estaba prácticamente ciego. En algunas ocasiones, se recomienda la cirugía con un objetivo fundamentalmente refractivo: en pacientes con presbicia, miopía o alta hipermetropía, la cirugía del cristalino con implante de lente intraocular no sólo les permite mejorar su visión sino que, al mismo tiempo pueden prescindir de sus gafas o lentes de contacto para muchas de sus actividades diarias.

Exámenes previos

El oftalmólogo dispone de aparatos de exploración que permiten detectar el tipo de catarata, su tamaño y localización, la indicación quirúrgica y el pronóstico. Las pruebas que se realizan a los pacientes consisten en un test de la agudeza visual, la toma de la tensión ocular, la exploración del fondo del ojo y la biometría. Además, muchas veces también se realiza una OCT (Tomografía de Coherencia Óptica), que es una prueba de exploración que resulta muy útil para la indicación de cirugía de la catarata, especialmente en pacientes diabéticos y, en general, para el seguimiento de todos los operados. La OCT también sirve para detectar otras patologías que afecten a la retina.

Durante la intervención

La cirugía de catarata dura unos diez minutos. En general se realiza con anestesia tópica, es decir, gotas anestésicas, por lo que no es necesario tapar el ojo al finalizar la intervención, y el paciente puede ver con él cuando sale del quirófano.
Se requiere la colaboración del paciente para mantener la mirada en la luz del microscopio. Cuando esto no sea posible, o en algunos casos de cataratas especiales, se anestesia también la zona de alrededor del ojo, con anestesia local. En este caso, el paciente llevará el ojo tapado durante varias horas después de la intervención.

Antes de la intervención

El paciente que se ha operado de catarata puede hacer vida normal tras la operación, aunque al principio su visión no sea perfecta. Durante los primeros días debe evitar ejercicios físicos que supongan movimientos bruscos o violentos. Es muy importante no frotarse los ojos.
A la hora de dormir, es preferible evitar ponerse boca abajo. También es importante que use gafas de sol para salir a la calle, ya que le ayudarán a proteger el ojo y evitar el deslumbramiento, algo frecuente tras la intervención.

Riesgos

Todos los tipos de cirugía conllevan algún riesgo. Los resultados de la cirugía de catarata son, hoy en día, excelentes, y la recuperación visual suele ser rápida y satisfactoria tras la intervención. En cualquier caso, nunca se pueden garantizar los resultados en un 100%.

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